El 23 de diciembre de 1941, se recibía un extraño pedido en la fábrica de las máquinas de coser Singer en Bristol (Inglaterra): el mayor pedido de agujas de coser de la historia pero no de agujas estándar, sino unas muy determinadas según las especificaciones que se adjuntaban. El pedido se hizo desde Porton Down en Wiltshire (Inglaterra), el Centro de Investigación del Ministerio de la Guerra donde se experimentaba con armas químicas y biológicas, donde trabajaban para desarrollar un arma letal: dardos con antrax o ricina.

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Fuente: Menéame
Para más información: Las agujas de las máquinas de coser Singer, armas letales en la Segunda Guerra Mundial

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